Acostado sobre su cama, miraba el techo.
Una luz tenue que provenía de un monitor cubría la habitación.
Sobre su abdomen, yacía un cenicero con medio cigarrillo encendido. El olor del tabaco flotaba en el ambiente.
Cerraba los ojos y sentía. Sentía cómo al inhalar, sus pulmones se llenaban de aire, y cómo se vaciaban al exhalar. Lo disfrutaba muchísimo. Se sentía bien al hacerlo.
También disfrutaba mucho, el estar sintiendo el calor de la piel desnuda de la chica que ama.
Sacó el cenicero de su abdomen, y lo colocó sobre la mesita de luz que se encontraba al lado de su cama. Dio media vuelta, y se puso de frente a ella.
Le miró la boca, y no pudo dejar de sentir cómo sus ojos se derretían. Cómo su mundo, su todo se desvanecía. Amaba esa boca, y más aún los besos que ésta le regalaba.
Sus ojos, siguieron jugando con su cuerpo. Se posaron sobre su cuello, al que amaba besar, y morder, aunque ella no lo dejara.
También se posaron sobre sus pechos, de los cuales estaba absolutamente enamorado. Lo llevaban hasta el éxtasis de la locura.
Sintió de repente, el calor de una mirada que se posaba en él.
Se incorporó, y la miró a los ojos. Notó cómo le era completamente inevitable sonreir, tanto a él como a ella. Se amaban. Él lo sentía en el aire. Se lo decía el silencio. Lo olía en ella, lo notaba en él.
La abrazó con todo el amor de su ser, y con más amor aún, se apoderó de su boca con un beso apasionado y dulce. Lleno de recuerdos, de sensaciones, de ilusiones y de esperanza. Pero también de incertidumbre.
Sabía que por mucho que la amara, que por mucho que deseara hacerla feliz hasta que el mundo dejara de ser mundo, no iba a poder ser. Justamente porque él la quería de verdad, él la amaba y sentía que podía hacerla feliz. Y podía. Por eso jamás iba a funcionar.
Ariel Slomka
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Simplemente "HERMOSO" arielito.:)
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