lunes, 6 de abril de 2009

el vecino del vecino

otro cuento q escribi de mas pibe...


Mis hijos son hermosos, son lo más hermoso q tengo en la vida. Pero el me los robo. Sí, él.
Cuando mis hijos solían tener algún problema, él aparecía, vestido con su traje naranja puto... como lo odio.
Cuando aparecía, decía ser un vecino de nuestro vecino. Diciendo q el venia para ayudar a todos los que tengan problemas. Pero claro, cuando a mi me echaron el no intervino. Cuando casi me atropellan no intervino, cuando me desmaye en plena vía publica el no intervino, es un superhéroe de mierda, no se porque carajo lo quieren tanto mis hijos. Si es un pelotudo.
Además, nunca lo pude ver yo, siempre que me iba él aparecía. Eso decían mis hijos. Hasta llegaron a rogarme q me valla de la casa por unos días así venia él. ¿Te das cuenta? ¿entendes lo que me pasa? Si, entendiste, odio a un ser imaginario. Mis hijos lo quieren mas a el que a mi. Pero yo lo voy a agarrar, cuando lo agarre lo mato. Por hijo de puta, si quiere caerle bien a alguien q adopte un pibe. ¿Porque me vino a joder a mí?
Pero tranquilos amigos, hoy lo agarro, en los últimos días dije varias veces que todo el fin de semana me tendría que ir por un tema de laburo.
Me escondí en un lugar de la casa donde nadie me encontraría.
Estuve ahí como un pelotudo todo el sábado. Mis hijos no se lastimaron ni nada, por eso el héroe de mierda no apareció. En un momento escucho un grito de mi esposa, supuse que de una vez por todas el superhéroe llegaría, espere dos minutos y decidí ir a por él.
Cuando llego a la alcoba veo a mi mujer corriendo a abrasar al superhéroe, mientras le empieza a besar la boca.
Me vieron llegar y no pararon, tenia toda la rabia posible contenida en mis manos. Agarre un cuchillo y se lo clave en la yugular.
Siento como me desangro, como mi ropa naranja se macha, las cosas se mezclan formando una pasta homogénea. No aguanto más. Pero por fin pude matar al vecino de mi vecino.

sábado, 4 de abril de 2009

punch

este texto lo hize a los 14, cuando estaba en un taller literario en palermo... la consigna era escribir sobre la vida de un conductor de subte...

salio esto:

Larga y aburrida era mi vida. Todos los días la misma rutina. Me levanto temprano, me preparo para salir, voy a la estación y me subo al subte. Cabe aclarar que no me subo como pasajero sino como conductor.
Sí, así me gano la vida, pagan poco y el trabajo es bastante aburrido, bueno, un trabajo aburrido, para un tipo aburrido.
Lo peor de mi trabajo es que la gente no me valora. Porque si vos vas y le preguntás a cualquier pasajero, quién es Rodrigo Gutierrez, te van a decir que no lo conocen, que no conocen a la persona que todos los días los lleva al trabajo o a la facultad a tiempo.
Hoy me preparo como todos los días para salir a trabajar.
Una vez en la estación, pedí un café que jamás me sirvieron, y subí a mi subte.
Suben algunos pasajeros, otros bajan, y todo es normal, hasta que paro en la última estación, y me encuentro con que no hay nadie.
Salgo del subte y nada, todo vacío, ni un alma.
Salgo de la estación, y tampoco, ni un auto, ni una persona, nada.
Me desespero, corro para todos lados, como si estuviese buscando a alguien, pero no lo encuentro.
Hasta que en un momento siento un ruido, parecía venir detrás de mí, me doy vuelta y grito.
- ah!!!
Era un sueño, todo era un sueño.
Cuando miro para adelante veo el final de la vía. Gritos. Llantos. silencio. Otra vez no hay nada ni nadie.