aca va un texto viejiisimo q escribi cuando tenia 13 años...
Caer. Caer cada vez más. Al principio concientemente, pero difícil de frenar. Después no podés parar.
Necesitás de alguien que meta un brazo y te saque. Pero no es fácil, no por falta de brazos, es mas brazos sobran, sino que los brazos que vemos no son los que queremos. Los que queremos no se quieren comprometer a meter el brazo, al menos no por nosotros.
¿Entonces? Seguimos cayendo y por distracción soñamos con ese brazo. Sueños en los que en vez de caer, subimos, subimos de la mano de ese brazo. Y es igual pero al revés. Es decir al principio concientemente, y luego no podemos dejar de soñar. Hasta que nuestra vida es parte de un sueño al cual nunca vamos a poder imitar.
Y en los momentos en que despertamos momentáneamente, nos damos cuenta de que mientras estábamos soñando, caímos sin darnos cuenta.
Luego de un tiempo, cuando descartamos la idea de una vez por todas de que ese brazo quiere ayudarnos, agarramos el primer brazo que se nos cruza, y nos quedamos con ese.
Dejamos de caer, subimos en forma lenta y gradual, para terminar en un matrimonio de dos personas que no se quieren. Porque esa persona que metió el brazo para sacarte también esperaba otro brazo, pero desistió, y tu brazo fue el que primero vio.
Luego de doce años de casados terminamos separados con dos hijos que nos odian y que se odian entre ellos, y que de a poco se van sumergiendo en la misma mierda de la que nosotros salimos de la peor manera, a tal punto, que era mejor seguir cayendo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

muy bueno, la verdad no sabia que desde chico escribias. Te felicito ariel.
ResponderEliminar